{"id":4485,"date":"2022-05-31T18:25:14","date_gmt":"2022-05-31T18:25:14","guid":{"rendered":"https:\/\/www.growbyginkgo.com\/?p=4485"},"modified":"2022-10-17T16:59:51","modified_gmt":"2022-10-17T16:59:51","slug":"quiere-alguien-pensar-en-las-polillas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.growbyginkgo.com\/es\/2022\/05\/31\/quiere-alguien-pensar-en-las-polillas\/","title":{"rendered":"\u00bfQuiere alguien pensar en las polillas?"},"content":{"rendered":"<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-drop-cap has-background-squiggle\"><span class=\"small-caps\">La <em>Bombyx mori<\/em><\/span> no es el bicho m\u00e1s llamativo. Si vieras una de estas polillas domesticadas expuesta en la vitrina de un museo, en compa\u00f1\u00eda de otros miembros de su orden, es improbable que le prestaras mucha atenci\u00f3n. La <em>Bombyx<\/em> es blanquecina (no precisamente color crema; tampoco precisamente color humo), y su cuerpo es regordete, con sutiles marcas caf\u00e9s y antenas peludas. Dado que se cr\u00eda en cautiverio desde hace cinco mil a\u00f1os, las polillas adultas de este orden son incapaces de volar y conseguir su propio alimento. Claro que rara vez tienen la oportunidad de hacerlo, pues a la mayor\u00eda las matan en la fase larvaria, cuando a\u00fan est\u00e1n envueltas en su capullo. Igual que a las langostas, a estas polillas las hierven vivas, ya que el calor disuelve las adherencias entre el capullo y la larva. Poco despu\u00e9s, lo \u00fanico que queda es una c\u00e1scara vac\u00eda que, al desmenuzarse, forma una larga fibra blanca conocida como seda. \u00bfPor qu\u00e9 es necesario un proceso tan macabro para obtener algo tan hermoso?<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Acostumbro creer que los insectos son plagas, vectores que transmiten enfermedades y rivales devoradores de tomates, pero la verdad es que ser\u00eda mucho m\u00e1s sensato concebirlos como nuestros amiguitos. Los insectos nos comen, y nosotros los comemos. Evolucionamos juntos. Y esos insectos que sacrificamos para obtener seda han sido especialmente bondadosos con nosotros. La humanidad ha usado la seda de ara\u00f1a para cubrir heridas desde el siglo I e.c., y aunque ya no es algo habitual, seguimos usando seda para suturar las distintas capas de la piel y los \u00f3rganos. El componente estructural de la seda es compatible con nuestro cuerpo; es decir, las c\u00e9lulas humanas no lo identifican como una amenaza enemiga a la que hay que combatir. Gracias a eso, nuestros tejidos pueden sanar a su alrededor.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Esos filamentos p\u00e1lidos nos permitieron trascender la antig\u00fcedad: de hecho, la invenci\u00f3n de la seda agiliz\u00f3 el desarrollo econ\u00f3mico del mundo moderno, ya que su comercio favoreci\u00f3 el flujo constante de dinero, conocimiento y poder a lo largo y ancho del continente m\u00e1s grande de la Tierra durante m\u00e1s de mil a\u00f1os. La Ruta de la Seda perfil\u00f3 los mapas, las fronteras y hasta las religiones actuales. Y el textil que le da su nombre cambi\u00f3 nuestra forma de vestir, pintar y escribir, adem\u00e1s de inspirar leyendas, poemas y canciones. Es comprensible que haya sido as\u00ed; la seda tiene un peculiar lustre prism\u00e1tico, un efecto visual causado por el apilamiento triangular de sus prote\u00ednas.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-background-squiggle\">Tengo una blusa de seda que resplandece bajo la luz; es di\u00e1fana, demasiado hermosa como para pon\u00e9rmela. Me parece absurdo creer que sus hilos fueron producidos por las gl\u00e1ndulas salivales de larvas que comen moras blancas y que primero fue un l\u00edquido, un menjurje de prote\u00ednas que se endureci\u00f3 al entrar en contacto con el aire. Mientras escribo estas palabras, trato de imaginar lo que ser\u00eda pasar horas tendida en una cama, sin dejar de escupir un fluido viscoso que se endurece alrededor de mi cuerpo, como un largu\u00edsimo fideo que me envuelve hasta dejarme bien arropada, lista para transformarme y que me salgan alas. Es algo grotesco, como sacado de un relato de Franz Kafka. No obstante, as\u00ed es como se crea la belleza del mundo: por medio de la uni\u00f3n de mol\u00e9culas y la ruptura de uniones, por medio de la adhesi\u00f3n y el desprendimiento.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Cuando tanta belleza se revela, es inevitable convertirla en mito. Pero, adem\u00e1s de omitir los adhesivos y los menjurjes, esos mitos de la creaci\u00f3n opacan los sacrificios hechos en nombre de la belleza. Hay un mito sobre la seda que me gusta mucho, a pesar de ser muy improbable. Cuenta la historia que la esposa de un emperador, una mujer caprichosa y ataviada con sus elegantes prendas de la vida diaria, estaba sentada a la sombra de las hojas laminadas de una morera blanca cuando de pronto escuch\u00f3 un tintineo y, al bajar la mirada hacia su taza, descubri\u00f3 que hab\u00eda ca\u00eddo en ella un insecto. Bueno, en realidad no era un insecto. Era algo peque\u00f1o y esponjoso que empez\u00f3 a desmenuzarse en su bebida. Al sacarlo, se dio cuenta de lo extra\u00f1os y resistentes que eran esos filamentos. Y se le ocurri\u00f3 una idea. Alz\u00f3 la mirada y vio que hab\u00eda muchas m\u00e1s pupas de gusanos de seda envueltos en capullos. De inmediato supo lo que ten\u00eda que hacer; llam\u00f3 a sus sirvientes y les dijo: \u201c\u00a1A hilar!\u201d.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">No sabemos bien c\u00f3mo surgi\u00f3 la producci\u00f3n de seda, aunque creemos que pudo haber ocurrido hace unos 8,500 a\u00f1os. Seg\u00fan registros hist\u00f3ricos, se estima que se disemin\u00f3 desde el imperio chino por ah\u00ed del a\u00f1o 200 a.e.c. Hay historias sobre antiguos criadores de polillas que hac\u00edan seda y objetos que las sustentan, como un memorando (en el sentido etimol\u00f3gico de la palabra) de hace 1,300 a\u00f1os, proveniente de Asia Central, que en la actualidad forma parte de la colecci\u00f3n permanente del Museo Brit\u00e1nico. Es una plancha de madera que tiene pintadas cuatro figuras: una princesa que trae un tocado complejo en el que esconde un mont\u00f3n de gusanos de seda, semillas de mora blanca y herramientas. A un costado, una doncella se\u00f1ala a la princesa de seda con gesto dram\u00e1tico para llamar la atenci\u00f3n sobre su ardid. Del otro lado, un hombre hila seda.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Es probable que un relator de historias usara este artefacto desgastado para explicarle al p\u00fablico en general c\u00f3mo viaj\u00f3 aquella invenci\u00f3n milagrosa de un reino a otro, ya que en realidad nunca debi\u00f3 ocurrir, pues China quer\u00eda proteger su monopolio de esa tela sumamente lucrativa. Pero, como ocurre con muchos grandes descubrimientos, era demasiado maravilloso como para mantenerlo oculto. Esta escena, que el historiador Neil MacGregor denomina \u201cuno de los robos tecnol\u00f3gicos m\u00e1s grandes de la historia\u201d, est\u00e1 presidida por el cuarto personaje: el dios de la seda, quien al parecer aprueba la arriesgada elecci\u00f3n de atuendo de la princesa y su potencial efecto en la econom\u00eda.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Ambas historias revelan algo muy importante sobre la seda: es una tela tan \u00edntimamente ligada a la riqueza y al poder que, aunque sea producida, cosechada e hilada por integrantes de las clases m\u00e1s bajas de la sociedad, no parecen tener a nuestros ojos un impacto sustancial en su descubrimiento o diseminaci\u00f3n. \u00a1Pero claro que lo tuvieron! Desde el principio, eran mujeres de clases bajas quienes cosechaban e hilaban la seda. En la antigua China, las mujeres que la produc\u00edan no ten\u00edan permitido usarla, ya que las telas que ellas creaban estaban reservadas para las altas esferas de la sociedad. Esto cambi\u00f3 en cierta medida durante los siguientes tres mil a\u00f1os, aunque no tanto como se habr\u00eda esperado. La seda todav\u00eda es producida por mujeres pobres que no pueden costearla. La historia de la seda es menos un testimonio de tecnolog\u00edas en constante cambio y m\u00e1s un estudio de caso sobre c\u00f3mo ciertas ideas pueden diseminarse a trav\u00e9s de las fronteras y m\u00e1s all\u00e1 de los oc\u00e9anos. En Jap\u00f3n, la producci\u00f3n de seda surgi\u00f3 m\u00e1s o menos en el a\u00f1o 300 a.e.c. y lleg\u00f3 al Imperio romano apenas dos siglos despu\u00e9s. Para el a\u00f1o 1000 e.c. ya estaba bien difundida la sericicultura en el norte de \u00c1frica y en Italia. Durante buena parte de la Edad Media, la seda italiana domin\u00f3 el mercado europeo, pero Francia no tard\u00f3 en hacerle la competencia y empezar a producir hermosos textiles propios. A principios del siglo XVII, incluso en las islas brit\u00e1nicas se empezaron a plantar moreras blancas con la esperanza de poder producir seda propia. Poco despu\u00e9s, en 1613, un barco que transportaba larvas de gusano de seda y semillas de morera blanca atrac\u00f3 en Virginia, listo para introducir una potencial plaga al \u201cnuevo mundo\u201d. Cada pa\u00eds le puso su propio toque al material y fue descubriendo nuevas formas de hilarlo, te\u00f1irlo y vestirlo.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-background-squiggle\">Hasta antes de su desaparici\u00f3n, la Ruta de la Seda desempe\u00f1\u00f3 un papel fundamental en el comercio de ese material, puesto que China sigui\u00f3 siendo el principal productor mundial de gusanos de seda y de seda pura. Adem\u00e1s, China a\u00fan ten\u00eda muchos otros hallazgos que compartir con el mundo: el papel, la p\u00f3lvora, la porcelana\u2026 Por si eso fuera poco, a Europa le encantaba consumir especias extranjeras. Seg\u00fan algunas investigaciones hist\u00f3ricas, fueron las especias y no la seda las que inspiraron la creaci\u00f3n de esas important\u00edsimas rutas comerciales, pero quiz\u00e1 ya es un poquit\u00edn tarde para cambiarles el nombre.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Desde entonces, la gente ha intentado crear telas que reemplacen la seda o se equiparen con ella, y la necesidad de encontrar sustitutos ha sido m\u00e1s urgente en unas regiones que en otras. La sericicultura no fue f\u00e1cil de instaurar en Inglaterra, por ejemplo, despu\u00e9s de la plantaci\u00f3n de cien mil ejemplares de la morera blanca incorrecta. En Francia, en el siglo XIX, dos enfermedades casi acaban por completo con la poblaci\u00f3n local de gusanos de seda, aunque gracias a un tal Louis Pasteur fue posible evitarlo.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">En lugar de seguir lidiando con las moreras, a finales del siglo XIX el conde Hilaire de Chardonnet (asistente de Pasteur) empez\u00f3 a experimentar con pulpa de \u00e1rbol y cre\u00f3 una seda artificial a base de celulosa. A principios del siglo XX, se comercializaba como \u201cseda de Chardonnet\u201d o, a veces, \u201cseda de la suegra\u201d. Gracias al descubrimiento de Chardonnet, fue posible producir varios tipos de telas sint\u00e9ticas a base de plantas, desde Tencel hasta fibra de bamb\u00fa. Y, aunque el ray\u00f3n sea una imitaci\u00f3n bastante decente de la seda (al menos de lejos), no tiene el mismo brillo ni se amolda al cuerpo humano de la misma manera.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">La seda conserva su estatus gracias a su belleza, su significado simb\u00f3lico y sus usos m\u00e9dicos. Aun as\u00ed, hay muchas buenas razones para querer sacar a los insectos de la ecuaci\u00f3n. Para empezar, implicar\u00eda no hervir tantas larvas, lo cual seguramente ellas agradecer\u00edan. Tambi\u00e9n ser\u00eda posible obtener seda de otros bichos, como ara\u00f1as o abejas, los cuales producen tejidos sumamente fuertes que, si se urden y traman de forma adecuada, se pueden usar incluso para confeccionar prendas a prueba de balas. La humanidad ha intentado muchas veces criar ara\u00f1as, pero nunca ha funcionado porque las ara\u00f1as son can\u00edbales incontrolables con problemas de actitud. Y es una l\u00e1stima: la seda de ara\u00f1a es mucho m\u00e1s fuerte que la de gusano y se podr\u00eda utilizar para hacer toda clase de cosas, desde cuerdas de escalada hasta tendones artificiales, huesos y otras partes del cuerpo.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Hay otras buenas razones para reconcebir esta ecuaci\u00f3n ancestral. Si buscas en Google las frases \u201cindustria de la seda\u201d<em> <\/em>y \u201cviolaciones laborales\u201d, descubrir\u00e1s cap\u00edtulos muy penosos de la historia textil. Hay un informe de Human Rights Watch de 2003 que documenta los a\u00f1os de abuso (incluso sexual) contra ni\u00f1as esclavizadas en India; tambi\u00e9n hay un informe de 2020 de la embajada estadounidense en Uzbekist\u00e1n que incluye el \u201ctrabajo forzado en el cultivo de capullos de seda\u201d y la \u201cexplotaci\u00f3n sexual comercial\u201d entre las \u201cpeores formas de explotaci\u00f3n laboral infantil\u201d. En Estados Unidos tendemos a pensar que la esclavitud qued\u00f3 en el pasado y que es algo lejano e inusual, pero en realidad a\u00fan hay esclavos que cosechan seda. El resultado de su trabajo ser\u00e1 un camis\u00f3n blanco resplandeciente y decorado con delicadas flores que formar\u00e1 parte de un conjunto nupcial o un tapete suave cuyo destino ser\u00e1 cubrir el piso del cuarto de un beb\u00e9 llamado Silvestre, Paz o hasta Morera\u2026 Digo, hay cosas m\u00e1s ir\u00f3nicas en la vida, \u00bfno?<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Gracias a la biolog\u00eda sint\u00e9tica, es posible que en unos a\u00f1os vistamos seda que no provenga de gusanos ni de polillas. En lugar de cultivar larvas y esperar a que produzcan la sustancia que conforma su capullo, podr\u00edamos extraer los genes del gusano de la seda (o hasta de las ara\u00f1as), insertarlos en otro organismo y lograr que ese nuevo organismo modificado produzca seda. Y lo digo con cierta ligereza porque suena a ciencia ficci\u00f3n, pero la realidad es que desde hace d\u00e9cadas hay laboratorios y empresas dedicadas a resolver ese problema espec\u00edfico. Es posible reacomodar genes como piezas de rompecabezas o intercambiarlos como tarjetas coleccionables, o, en t\u00e9rminos metaf\u00f3ricos m\u00e1s modernos, es posible programar a los seres vivos para que realicen funciones nuevas. Hemos hecho ratones que brillan en la oscuridad y rosas p\u00farpuras (tambi\u00e9n conocidas como \u201crosas azules\u201d) con genes tomados de flores de los g\u00e9neros <em>Delphinium<\/em> y <em>Viola<\/em>. As\u00ed que crear levaduras o bacterias capaces de producir seda a gran escala no suena tan descabellado en comparaci\u00f3n con esas creaciones tan sicod\u00e9licas.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">La desventaja, sin embargo, ser\u00eda que mucha gente sufrir\u00eda. Pondr\u00edamos en riesgo una industria que actualmente emplea a m\u00e1s de ocho millones de personas en China, India y Tailandia, seg\u00fan la Comisi\u00f3n Internacional de Sericicultura (ISC, por sus siglas en ingl\u00e9s). Muchas de estas personas viven en zonas rurales, y en su mayor\u00eda son mujeres. La ISC afirma que la sericicultura es buena porque \u201cmantiene empleada a la poblaci\u00f3n rural\u201d e impide \u201cla migraci\u00f3n a las grandes ciudades\u201d, adem\u00e1s de que \u201cno requiere grandes inversiones\u201d.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Claro que este tipo de ponderaciones trascienden mis capacidades, pero no me resultar\u00eda intrascendente que de pronto la humanidad dejara de cultivar polillas para hacer seda. Hacer las cosas a mano, como se hac\u00edan en tiempos ancestrales, nos ense\u00f1a algo y nos permite participar en este inmenso vaiv\u00e9n de belleza y creaci\u00f3n. Hervir gusanos de la seda, cazar ciervos, talar \u00e1rboles\u2026, todas estas son pr\u00e1cticas con un toque de brutalidad, pero tambi\u00e9n son potencialmente hermosas. Aun as\u00ed, existen alternativas m\u00e1s ecol\u00f3gicas: podemos comprar seda y carne producidas en laboratorio, as\u00ed como construir nuestras casas con materiales modificados por el ser humano. De hecho, podr\u00edamos empezar a concebirlas como nuestras propias tradiciones. A fin de cuentas, el laboratorio de biolog\u00eda moderno no es m\u00e1s que un nuevo frente de evoluci\u00f3n impulsado por la humanidad que aprovecha todo lo que le antecedi\u00f3. Y las alternativas no tienen que ser reemplazos. Si algo sabemos a ciencia cierta, es que los monocultivos no son sustentables bajo ninguna circunstancia.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Quiz\u00e1 la soluci\u00f3n consista en cultivar polillas de forma respetuosa y tratar con dignidad a los humanos que se dedican a cosechar sus capullos. Hasta la fecha, no se hace lo uno ni lo otro. S\u00f3lo tenemos relatos y productos. Cosas bellas, cosas relevantes, pero tambi\u00e9n cosas que se nos salen de las manos cuando intentamos aferrarnos a ellas. Resplandecen, pero luego se apagan.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La belleza y los horrores de la 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