{"id":7383,"date":"2021-07-29T18:15:00","date_gmt":"2021-07-29T18:15:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.growbyginkgo.com\/?p=7383"},"modified":"2022-10-24T20:55:37","modified_gmt":"2022-10-24T20:55:37","slug":"el-neandertal-intelectual","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.growbyginkgo.com\/es\/2021\/07\/29\/el-neandertal-intelectual\/","title":{"rendered":"El neandertal intelectual"},"content":{"rendered":"<div class=\"grow-wordpress-block core-group\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<div class=\"wp-block-group\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow\"><div class=\"grow-wordpress-block core-group\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<div class=\"wp-block-group\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow\"><div class=\"grow-wordpress-block core-quote\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<blockquote class=\"wp-block-quote has-text-align-center is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Kindred: Neanderthal Life, Love, Death and Art<br>por Rebecca Wragg Sykes<br>Oct. 2020. 400p. Bloomsbury\/Sigma<\/em><\/p><\/blockquote>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n<\/div><\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\"><\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-heading\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<h2 class=\"wp-block-heading\">1. <strong>La obra de arte m\u00e1s antigua que se ha encontrado jam\u00e1s<\/strong><\/h2>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">A finales de los ochenta, Bruno Kowalczewski, de doce a\u00f1os de edad, sali\u00f3 a caminar con su pap\u00e1 por el valle del Aveyron, una regi\u00f3n boscosa y llena de barrancos al sur de Francia, donde de pronto les sorprendi\u00f3 sentir una ligera brisa proveniente de las entra\u00f1as de un pedregal antiguo en la ladera.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Bruno empez\u00f3 a quitar las piedras para averiguar qu\u00e9 hab\u00eda del otro lado. En febrero de 1990, despu\u00e9s de cavar durante tres a\u00f1os, los Kowalczewski e integrantes del club local de espeleolog\u00eda encontraron un pasaje profundo que no hab\u00eda sido visitado en much\u00edsimo tiempo. Del techo descend\u00edan estalactitas. Del suelo ascend\u00edan estalagmitas. El grupo se adentr\u00f3 con cautela, y ah\u00ed encontraron huesos de animales, rastros de la presencia de osos y estanques. M\u00e1s adelante, a unos 335 metros de la superficie, llegaron a un lugar que nadie como ellos hab\u00eda visitado jam\u00e1s. El pasaje daba lugar a una c\u00e1mara en cuyo centro hab\u00eda dos enormes c\u00edrculos hechos con cientos de estalagmitas que hab\u00edan sido quebradas deliberadamente y en algunos casos incluso vidriadas con fuego, y que adem\u00e1s estaban acomodadas para formar lo que parec\u00eda el signo del infinito: \u221e<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Los Kowalczewskis supieron que hab\u00edan encontrado algo extraordinario y contactaron al arque\u00f3logo Francois Rouzard, quien dat\u00f3 con carbono un hueso de oso quemado y sugiri\u00f3 que el sitio ten\u00eda unos 47,600 a\u00f1os. Era tan antiguo que casi era imposible datarlo con carbono, pues la precisi\u00f3n de esa t\u00e9cnica no supera los cincuenta mil a\u00f1os. Seg\u00fan el investigador, era posible que los anillos hubieran sido usados para cartografiar estrellas. Sin embargo, la era de las revelaciones termin\u00f3 pronto, pues un d\u00eda de abril de 1999, mientras guiaba a sus colegas por una red c\u00e1rstica cercana, Rouzard sufri\u00f3 un paro cardiaco y muri\u00f3. Y entonces se detuvo abruptamente la investigaci\u00f3n de la cueva Bruniquel.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">No fue sino hasta hace poco que alguien volvi\u00f3 a indagar en los misterios de esta caverna. Sophie Verheyden, empleada del Instituto Real Belga de Ciencias Naturales y espele\u00f3loga de vocaci\u00f3n, se enter\u00f3 de su existencia gracias a una exposici\u00f3n que visit\u00f3 en un castillo cercano. Verheyden se pregunt\u00f3 por qu\u00e9 nadie hab\u00eda datado las estalagmitas rotas y obtuvo permiso para hacerlo. En 2013, se adentr\u00f3 inc\u00f3modamente en el t\u00fanel de Bruno Kowalczewski; <a href=\"https:\/\/www.theatlantic.com\/science\/archive\/2016\/05\/the-astonishing-age-of-a-neanderthal-cave-construction-site\/484070\/\">en sus propias palabras<\/a>, \u201cno soy muy corpulenta, pero ten\u00eda que ir con un brazo por delante y uno por detr\u00e1s para poder avanzar. Aun sin las estructuras, es un lugar m\u00e1gico\u201d. Verheyden y su equipo usaron el m\u00e9todo de dataci\u00f3n por series de uranio para determinar la edad de los anillos, que result\u00f3 ser de unos 176,000 a\u00f1os (lo que significa que tienen como 130,000 a\u00f1os m\u00e1s que cualquier pintura rupestre descubierta hasta la fecha).<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Eso significaba que los c\u00edrculos no hab\u00edan sido hechos por nosotros, los <em>Homo sapiens<\/em>, pues nuestra aparici\u00f3n en Europa data de unos cincuenta mil a\u00f1os; a nuestra llegada, podr\u00edamos haber encontrado aquellos refugios y lugares secretos llenos del aura de obras de arte que para entonces ya ten\u00edan decenas de miles de a\u00f1os. Lo que Bruno Kowalczewski descubri\u00f3 en aquella c\u00e1mara\/galer\u00eda en las entra\u00f1as de la colina fue una obra maestra temprana del Richard Sierra o el Robert Smithson de los neandertales. Era un centro de expresi\u00f3n o de rituales, o quiz\u00e1 incluso ambas cosas.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-pullquote\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<figure class=\"wp-block-pullquote has-font-size-large\"><blockquote><p>Nuestra sensibilidad est\u00e9tica proviene de las profundidades de nuestro linaje.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">En <a href=\"https:\/\/www.booklistonline.com\/Kindred-Neanderthal-Life-Love-Death-and-Art-Rebecca-Wragg-Sykes\/pid=9738153?AspxAutoDetectCookieSupport=1\"><em>Kindred<\/em><\/a>, su \u00faltimo libro, Rebecca Wragg Sykes sintetiza los m\u00e1s recientes hallazgos relacionados con los neandertales y describe esta cueva de la siguiente forma: \u201cDada su escala y visi\u00f3n monumentales, se considerar\u00eda el primer gran proyecto art\u00edstico. Al mismo tiempo, es algo verdaderamente afortunado, en el sentido germ\u00e1nico de la palabra <em>wyrd<\/em> de un poder capaz de cambiar el destino. Es posible que los hom\u00ednidos no hayan hecho algo parecido durante los siguientes 160,000 a\u00f1os, as\u00ed que el \u2018porqu\u00e9\u2019 detr\u00e1s de esos c\u00edrculos de estalagmitas quemadas y apiladas se ha perdido en las tinieblas\u201d.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">En su obra, Kindred demuestra que la cultura y los rituales neandertales apenas empiezan a darse a conocer. Hace miles de generaciones, los bosques estaban poblados por neandertales; por <em>Homo heidelbergensis<\/em> europeos y sus antecesores, los <em>Homo floresiensis <\/em>indonesios \u2014tambi\u00e9n conocido como \u201chobbits\u201d\u2014; por <em>Homo luzonensis<\/em> asi\u00e1ticos; por <em>Homo naledi<\/em> africanos, por <em>Homo rhodesiensis<\/em>, por <em>Homo ergasters<\/em> y por otros predecesores humanos ahora extintos. Puesto que vivieron hace tanto y desconocemos los detalles de su vida, hist\u00f3ricamente catalogamos a estos ancestros como seres primitivos. Pero los anillos de Bruniquel nos hacen pensar que, hasta donde sabemos, las culturas humanas ancestrales en general tuvieron el deseo de trascender, de dejar una marca en la Tierra, lo que significa que nuestra sensibilidad est\u00e9tica proviene de las profundidades de nuestro linaje.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-separator\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-heading\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>2. Historia de dos cr\u00e1neos<\/strong><\/h2>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Bruniquel es una anomal\u00eda, y hasta la fecha no hemos descubierto otra estructura similar. Por fortuna, los neandertales dejaron a su paso algunos rastros sutiles de su cultura que nos dan pistas sobre el tipo de relaciones y sociedades que ten\u00edan.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">El esqueleto de neandertal m\u00e1s completo que se conoce fue encontrado en 1908, en el poblado de Le Moustier, a unos 130 kil\u00f3metros de Bruniquel. Seg\u00fan Wragg Sykes, un d\u00eda el franc\u00e9s Jean Leysalles estaba cavando un albergue rocoso cuando choc\u00f3 con el grueso hueso de la pantorrilla de un hom\u00ednido. A lo largo de los siguientes d\u00edas hall\u00f3 m\u00e1s huesos, hasta que despu\u00e9s de un tiempo, durante una tarde lluviosa, finalmente hall\u00f3 el cr\u00e1neo destrozado de un adolescente, un muchacho de entre once y quince a\u00f1os, m\u00e1s o menos de la misma edad que ten\u00eda Bruno Kowalczewski cuando encontr\u00f3 el t\u00fanel de Bruniquel. El esqueleto Le Moustier 1 pas\u00f3 varias d\u00e9cadas expuesto en el Museo de Etnograf\u00eda de Berl\u00edn; sin embargo, durante la segunda guerra mundial, alguien escondi\u00f3 el cr\u00e1neo en un b\u00fanker del Zool\u00f3gico de Berl\u00edn, el cual luego fue saqueado y bombardeado, y las partes dispersas del Le Moustier 1 no volvieron reunirse sino hasta 1991, tras la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn. No obstante, al momento de reconstruir el esqueleto, sali\u00f3 a relucir algo sobre su due\u00f1o que nadie hab\u00eda notado antes.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Gracias a fotograf\u00edas y diarios que han sobrevivido, se sabe que el muchacho fue encontrado en una posici\u00f3n inusual, por partes, con el cr\u00e1neo viendo hacia abajo y ladeado hacia atr\u00e1s, y la quijada inferior entreabierta y ligeramente desprendida, como si su expresi\u00f3n fuera de \u00e9xtasis. Sin embargo, an\u00e1lisis modernos han demostrado que la cabeza entera fue degollada, que le arrancaron la carne y la lengua, y que le reventaron la quijada, posiblemente a golpes. Asimismo, le hab\u00edan arrancado la carne del f\u00e9mur derecho. El resto del cuerpo, en cambio, estaba en un mismo lugar. El cr\u00e1neo y la quijada fueron encontrados juntos, con la cara presionada contra una piedra plana de gran tama\u00f1o, lo que sugiere que quiz\u00e1 fue enterrado por alguien m\u00e1s.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">No hay evidencia contundente de que el Le Moustier 1 haya sido asesinado, s\u00f3lo de que su cabeza fue descuartizada <em>post mortem<\/em>, mientras que otras partes del cuerpo que habr\u00edan sido m\u00e1s evidentemente comestibles permanecieron intactas. Wragg Sykes sugiere que esto podr\u00eda ser indicio de rituales funerarios primitivos. En <em>Kindred<\/em>, al ahondar en el duelo de individuos emparentados entre s\u00ed, la autora compara este caso con el de nuestros parientes cercanos, los bonobos: \u201cEn una ocasi\u00f3n, despu\u00e9s de la muerte natural de un beb\u00e9, el grupo pas\u00f3 toda la ma\u00f1ana comi\u00e9ndose buena parte del cuerpo, antes de que la madre se llevara a cuestas lo que qued\u00f3 de \u00e9l\u201d.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">M\u00e1s adelante, Wragg Sykes profundiza en los misterios de otros esqueletos descubiertos. Por ejemplo, el cr\u00e1neo de neandertal m\u00e1s completo que se conoce fue hallado en el sitio arqueol\u00f3gico de Krapina, en Croacia, el cual tiene unos 130,000 a\u00f1os de antig\u00fcedad. Dicho cr\u00e1neo est\u00e1 marcado con una fila de 35 cortes peque\u00f1os, en su mayor\u00eda paralelos, que atraviesan la frente y contin\u00faan hacia la nuca. Las lesiones no coinciden con ning\u00fan patr\u00f3n de descuartizamiento conocido ni se han encontrado patrones equivalentes en cr\u00e1neos de otros hom\u00ednidos. No obstante, s\u00ed se han observado secuencias m\u00e1s breves en hallazgos hechos en otros asentamientos neandertales; por ejemplo, siete cortes en un hueso de cuervo en Zaskalnaya, Crimea, as\u00ed como nueve incisiones y ocho rayitas en un hueso de hiena en Les Pradelles, Francia. Quiz\u00e1 fueron obras de arte o herramientas de comunicaci\u00f3n primitivas; sin embargo, sin importar su significado, las 35 laceraciones de ese cr\u00e1neo conforman la secuencia m\u00e1s larga de c\u00f3digo neandertal hallada hasta la fecha.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"wp-block-image  flex-parent\">\n  <div class=\"col-12\">\n    <img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.growbyginkgo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Grow_spot-scaled.jpg\"\n         srcset=\"https:\/\/www.growbyginkgo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Grow_spot-scaled.jpg 2560w, https:\/\/www.growbyginkgo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Grow_spot-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.growbyginkgo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Grow_spot-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.growbyginkgo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Grow_spot-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.growbyginkgo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Grow_spot-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/www.growbyginkgo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Grow_spot-2048x1365.jpg 2048w, https:\/\/www.growbyginkgo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Grow_spot-295x197.jpg 295w, https:\/\/www.growbyginkgo.com\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/Grow_spot-590x393.jpg 590w\"\n         sizes=\"(max-width: 2560px) 100vw, 2560px\" \/>\n  <\/div>\n<\/div>\n\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Tambi\u00e9n se han encontrado sutiles indicios de s\u00edmbolos en restos animales. En varios asentamientos neandertales al sur de Europa, los equipos de arqueolog\u00eda han encontrado garras de aves amputadas que quiz\u00e1 fueron atesoradas como adornos o amuletos. Hace m\u00e1s de un siglo, en Kaprina, se hallaron ocho garras de pigargo europeo \u2014el tipo de \u00e1guila m\u00e1s grande de Europa y buena parte de Asia\u2014 en lugares muy pr\u00f3ximos entre s\u00ed. En 2015, se esboz\u00f3 la hip\u00f3tesis de que eran parte de un collar. Luego, en 2020, se detect\u00f3 en una de las garras un pigmento hecho a base de carb\u00f3n, barro y minerales rojos y amarillos, lo que significa que alguna vez estuvo pintado. Al igual que los c\u00edrculos de Bruniquel, el hallazgo de este collar nos hace pensar que los antiguos humanos tambi\u00e9n realizaban actividades simb\u00f3licas y se vest\u00edan y decoraban su cuerpo para expresar su estatus o identidad.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Los pigargos europeos, tambi\u00e9n conocidos como \u00e1guilas de cola blanca, son cazadores extraordinarios que en la antig\u00fcedad dominaban los cielos europeos. Es posible que sus garras fueran muy preciadas para nuestros ancestros porque eran dif\u00edciles de obtener o porque les parec\u00edan aterradoramente hermosas, o tal vez incluso cre\u00edan que les confer\u00edan ciertos poderes o que conced\u00edan favores. El descubrimiento de la secuencia m\u00e1s larga de marcas neandertales conocida hasta la fecha, tallada en el cr\u00e1neo de Kaprina, implica tambi\u00e9n que los cr\u00e1neos eran valiosos, ya fuera por cuestiones rituales o como trofeos o <em>memento mori<\/em>, o quiz\u00e1 incluso por razones que van m\u00e1s all\u00e1 de lo imaginable. En conjunto, estos fragmentos nos hacen creer que, al igual que la nuestra, la vida de los neandertales estaba atravesada por el arte y los rituales, as\u00ed como por la complejidad de sus relaciones de \u00edndole personal y sexual. No obstante, a diferencia de los humanos modernos, ellos tuvieron la oportunidad de conocer a otros hom\u00ednidos con quienes interactuaron.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-separator\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-heading\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>3. La caverna del fin del mundo<\/strong><\/h2>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Si bien la historia de la evoluci\u00f3n humana est\u00e1 cargada de misterio, sabemos a ciencia cierta que en alg\u00fan momento hubo varias especies de hom\u00ednidos poblando la tierra al mismo tiempo, y que muchas de ellas interactuaron entre s\u00ed. Pero esta evidencia no proviene de asentamientos ni de artefactos culturales \u2014pues a\u00fan no hemos hallado colaboraciones art\u00edsticas entre especies\u2014, sino de la historia que cuenta el ADN ancestral.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">En 2010, Svante P\u00e4\u00e4bo, director de Instituto Max Planck de Antropolog\u00eda Evolutiva, en Leipzig, lider\u00f3 un equipo que <a href=\"https:\/\/www.mpg.de\/13894984\/neandertal-genome-project\">cartografi\u00f3<\/a> el genoma de neandertal usando ADN de fragmentos \u00f3seos y que encontr\u00f3 indicios de que se reprodujeron con los <em>Homo sapiens<\/em>. De hecho, todas las poblaciones no africanas contienen cierto ADN de neandertal \u2014entre el 1 y el 3%\u2014 porque, despu\u00e9s de salir de \u00c1frica subsahariana, nuestros ancestros se cruzaron con neandertales durante al menos tres o incluso hasta en media docena de periodos distintos.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Ese mismo a\u00f1o, P\u00e4\u00e4bo y sus colegas tambi\u00e9n <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/news\/2010\/100324\/full\/464472a.html\">descubrieron<\/a> algo inesperado en un fragmentito de uno de los dedos de un pie hallado en las cuevas de Denisova, en las monta\u00f1as Altai de Rusia, que se sabe que eran frecuentadas por neandertales. El estudio gen\u00f3mico de ese hallazgo evidenci\u00f3 la existencia de una poblaci\u00f3n \u201cfantasma\u201d y completamente nueva de humanos ancestrales: los denisovanos, sobre quienes a\u00fan sabemos muy poco. Se cree que los denisovanos se extendieron por el este asi\u00e1tico y ten\u00edan la inusual capacidad de sobrevivir a grandes altitudes. De hecho, los <a href=\"https:\/\/www.newscientist.com\/article\/2198349-we-may-have-bred-with-denisovans-much-more-recently-than-we-thought\/\">an\u00e1lisis gen\u00e9ticos<\/a> han revelado que muchas personas de origen chino y del sureste asi\u00e1tico tienen algunos genes denisovanos, y que hasta el 5% de la poblaci\u00f3n aborigen de Australia y el 6% del ADN de la gente de Nueva Guinea es denisovano. Adem\u00e1s, antes de su desaparici\u00f3n, se apareaban con nosotros, los seres humanos.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">En esas mismas cavernas fue hallado un fragmento \u00f3seo a\u00fan m\u00e1s sorprendente en 2012, el cual despu\u00e9s se descubri\u00f3 que proven\u00eda de una neandertal: era parte de una de las extremidades de una jovencita, a quien se le apod\u00f3 Denny, que vivi\u00f3 hace unos noventa mil a\u00f1os. En 2018, <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/d41586-018-06004-0#:~:text=This%20cave%20lends%20its%20name,were%20also%20home%20to%20Neanderthals.\">an\u00e1lisis gen\u00e9ticos<\/a> adicionales revelaron que, aunque el ADN mitocondrial (ADNmt) de la joven proven\u00eda de una progenitora neandertal, el ADN nuclear indicaba que su padre hab\u00eda sido denisovano. Dado que hasta la fecha s\u00f3lo hemos encontrado restos de unos doscientos neandertales y que los registros f\u00f3siles denisovanos existentes cabr\u00edan en una cajetilla de cigarros, el hallazgo de esta jovencita desminti\u00f3 suposiciones previas sobre nuestra genealog\u00eda. De hecho, fue un descubrimiento tan inusual que en un inicio los investigadores no creyeron que fuera real. En palabras de Wragg Sykes: \u201cLas implicaciones eran abrumadoras. Se daba por sentado que el apareamiento entre hom\u00ednidos era inusual, y las evidencias directas al respecto no pod\u00edan m\u00e1s que permanecer ocultas en las tinieblas gen\u00e9ticas de las diversas generaciones anteriores a las de los individuos cuyos huesos estudiamos. Pero, al final, encontrar una descendiente de la uni\u00f3n entre distintos tipos de hom\u00ednidos implica que no debi\u00f3 ser algo tan inusual\u201d. Asimismo, en los estudios de los genes denisovanos paternos de esta jovencita tambi\u00e9n se identificaron fragmentos de ADN neandertal, lo que implica que la procreaci\u00f3n entre hom\u00ednidos ocurri\u00f3 entre generaciones previas a la de esta jovencita, quiz\u00e1 incluso en esas mismas cavernas. O al menos as\u00ed es como suponemos que debieron ser las vidas telenovelescas de nuestros ancestros.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-pullquote\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<figure class=\"wp-block-pullquote has-font-size-large\"><blockquote><p>Este es apenas uno de varios ejemplos de c\u00f3mo decisiones sexuales tomadas hace decenas o cientos de miles de a\u00f1os en cavernas lejanas pueden afectar de forma sustancial la vida de los humanos actuales.<\/p><\/blockquote><\/figure>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Las cavernas de Denisova se encuentran en la frontera oriental de los territorios neandertales, los cuales se extend\u00edan desde del norte de Gales hasta los linderos de los desiertos \u00e1rabes y parte de China. Asimismo, las monta\u00f1as que albergan dichas cavernas, en donde ahora es Rusia, conformaban la frontera occidental de los asentamientos denisovanos. Ahora bien, no se ha encontrado ADN neandertal al este de esta regi\u00f3n, ni ADN denisovano al oeste de la misma, lo que nos hace pensar, como escribe Wragg Sykes, que \u201cquiz\u00e1 estas cavernas eran literalmente el l\u00edmite de ambos mundos\u201d. Quiz\u00e1 gente de ambos grupos lleg\u00f3 ah\u00ed desde lugares rec\u00f3nditos y se encontr\u00f3 en la misma caverna, al mismo tiempo, ya fuera por accidente o designio: el ADNmt de la madre de Denny indica que estaba m\u00e1s emparentada con los neandertales hallados a miles de kil\u00f3metros, en Croacia, que a los encontrados en Denisova, en esas mismas cavernas. Aunque nunca sabremos en qu\u00e9 circunstancias fueron concebidos ni\u00f1os como Denny, es evidente que fueron criados y cuidados, pues de otro modo no habr\u00edan llegado a la adolescencia ni habr\u00edan preservado las l\u00edneas que hemos identificado en nuestro genoma.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Los genes que heredamos de los neandertales y los denisovanos (y probablemente tambi\u00e9n de otras poblaciones de hom\u00ednidos) nos han ayudado tanto como nos han perjudicado. Por ejemplo, un gen denisovano espec\u00edfico ayuda a la poblaci\u00f3n tibetana a lidiar con los bajos niveles de ox\u00edgeno en las alturas de la cordillera del Himalaya, lo que significa que todos los dal\u00e1i lamas que han pisado la Tierra han tenido una cantidad considerable de ADN denisovano. Por su parte, los genes neandertales se asocian con aumento de peso y propensi\u00f3n a las adicciones, lo cual, aunque no es algo deseable en nuestros tiempos, debi\u00f3 ayudarlos a regular su temperatura y a evitar morir de inanici\u00f3n. El oto\u00f1o pasado, durante la pandemia, un nuevo <a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41586-020-2818-3\">proyecto de investigaci\u00f3n<\/a>, conducido por Svante P\u00e4\u00e4bo y su colega Hugo Zeberg, identific\u00f3 dos \u201chaplotipos\u201d \u2014o series de variaciones gen\u00e9ticas\u2014 neandertales que afectan la reacci\u00f3n de nuestro cuerpo a la covid-19. Uno de ellos, el cual se hall\u00f3 en el tercero de nuestros 46 cromosomas, duplica la probabilidad de requerir cuidados intensivos en caso de que nos contagiemos con el coronavirus. Se cree que este haplotipo contribuye a codificar la prote\u00edna que ayuda al virus SARS-CoV-2 a secuestrar las c\u00e9lulas y que participa en la producci\u00f3n de prote\u00ednas de se\u00f1alizaci\u00f3n de citoquinas que regulan el sistema inmune. Por su parte, el otro haplotipo neandertal, encontrado en el cromosoma 12, parece reducir en una quinta parte la probabilidad de desarrollar una versi\u00f3n grave de la enfermedad. Y este es apenas uno de varios ejemplos de c\u00f3mo decisiones sexuales tomadas hace decenas o cientos de miles de a\u00f1os en cavernas lejanas pueden afectar de forma sustancial la vida de los humanos actuales.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-separator\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<hr class=\"wp-block-separator has-css-opacity\"\/>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-heading\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<h2 class=\"wp-block-heading\">4. <strong>El valle de la vida<\/strong><\/h2>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">A mediados del siglo XIX, en el Neandertal (el valle de Neander), una regi\u00f3n calc\u00e1rea en el estado alem\u00e1n de Renania del Norte-Westfalia, se hall\u00f3 un inusual grupo de f\u00f3siles de hom\u00ednidos en una cantera. Poco despu\u00e9s, el naturalista Johann Carl Fuhlrott y el anatomista Hermann Schaaffhausen declararon que deb\u00edan provenir de una especie humana extinta. Esto ocurri\u00f3 en 1859, el mismo a\u00f1o en el que Charles Darwin y Alfred Wallace anunciaron sus respectivas teor\u00edas sobre la selecci\u00f3n natural. En la d\u00e9cada siguiente, el propio Darwin sostendr\u00eda entre sus manos un cr\u00e1neo de neandertal; no obstante, lo \u00fanico que se sabe que dijo al respecto es que le pareci\u00f3 \u201cmaravilloso\u201d, pues siempre prefiri\u00f3 mantener una postura reticente ante el tema de la evoluci\u00f3n humana. Sin embargo, la tecnolog\u00eda gen\u00e9tica del siglo XXI nos ha permitido echar un vistazo al pasado de formas que antes eran impensables y, al igual que las tribus de artistas neandertales que construyeron en las cavernas c\u00edrculos vidriados con fuego, al investigar qu\u00e9 somos y c\u00f3mo llegamos a serlo podemos hacer un mapa de nuestras h\u00e9lices en forma de espiral y de su evoluci\u00f3n a trav\u00e9s de la historia.<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>\n\n<div class=\"grow-wordpress-block core-paragraph\"><div class=\"block-content\"><div class=\"block-wrapper\"><div class=\"content-wrapper\">\n<p class=\"has-no-background\">Al parecer, seguimos teniendo mucho en com\u00fan con los neandertales. Por ejemplo, los anillos de Bruniquel son indicio de un deseo compartido de expresi\u00f3n trascendental, mientras que los cr\u00e1neos de Le Moustier y Kaprina podr\u00edan ser indicativos del deseo de ser recordados y quiz\u00e1 tambi\u00e9n de honrar a los muertos, aunque por otro lado podr\u00edan ser interpretados como evidencia de la incesante crueldad que ejercemos contra nuestros pares. No obstante, lo que es un hecho es que compartimos con ellos el impulso de explorar el mundo tanto como sea posible, ya sea atravesando los inh\u00f3spitos y enormes parajes de la Europa del Pleistoceno o recorriendo largu\u00edsimas secuencias num\u00e9ricas en una pantalla en busca de fantasmas ancestrales presentes en nuestra propia sangre. El hecho de que en menos de una d\u00e9cada se haya revelado tanto sobre nuestro linaje neandertal y denisovano a partir de tan pocos f\u00f3siles nos hace pensar que hubo mucha m\u00e1s mezcolanza e hibridaci\u00f3n de lo que podr\u00edamos suponer. Siendo as\u00ed, \u00bfqu\u00e9 otras cosas seguir\u00e1n ocultas en nuestro interior, a la espera de que alguien las descubra?<\/p>\n<\/div><\/div><\/div><\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mucho antes de nuestra llegada al mundo, los neandertales hicieron obras de arte, desarrollaron rituales complejos y tuvieron vidas sexuales 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